El Tótem de los destinos errados, 2025, quedó seleccionado en el 112.º Salón Nacional de Artes Visuales, que se pudo ver en el Palacio Libertad ex Ckk (Sarmiento 151) entre diciembre de 2025 y marzo de 2026. Fue una de las 219 obras elegidas entre las 3000 propuestas de todo el país.

Hace más de diez años trabajo en rescatar la tradición alfarera de mi pueblo, Itatí, Corrientes. Desde mi obra de arte contemporáneo, vuelvo a practicar las técnicas de los aborígenes guaraníes, que hasta 1930, cuando murió la última alfarera, habían hecho de este lugar un centro ceramístico muy importante en la región.
Investigué, estudié y enseño las técnicas de los ancestros guaraníes. El barro es de Itatí. La tipología reinterpreta aquella tradición alfarera. Este tótem es parte de una serie de entes emocionales y sagrados, que tienen forma de plantas, animales, espíritus o arquetipos. Son pequeños dioses y traen al presente la tradición guaraní de amasado de barro del litoral, la construcción por chorizos superpuestos, el corrugado, bruñido, el ritual de la quema a leña a cielo abierto.
Corporizan entidades espirituales antiguas y actuales. Tienen incrustados minúsculos fragmentos de guijarros antiguos, como amuletos que suman la coautoría con un fantasmal alfarero del pasado. En itatí, los restos afloran en la costa del río y se los vuelve a llevar el agua: no me considero un huaquero sino un legítimo heredero. Mi obra intenta ser un puente a un imaginario diferente al de robots y tierras arrasadas. Un futurismo indígena.
Richar De Itatí






