La obra Urna funeraria – Guerrero Guaraní es una pieza de cerámica hecha técnica tradicional guaraní en barro de Itatí. Construcción con chorizo superpuesto, corrugado, pegado con mucílago de aloe, quemada a 900º a leña. Tiene incrustaciones de una piedra cornalina, dos huesos de lomo de yacaré y un tiesto o pequeño resto arqueológico hallado en la costa del Río Paraná. Representa el compendio de saberes que pude recuperar de los ancestros alfareros de mi pueblo, Itatí, que fue un gran centro ceramístico por la calidad de su barro y la destreza de sus creadores, desde antes de la Conquista. La técnica alfarera guaraní local se extinguió en 1936, cuando murió la última alfarera de apellido Cuyuá. Desde mi obra de arte contemporáneo, vuelvo a practicar las técnicas de los aborígenes guaraníes, que investigué, estudié, y enseño. Aprendo de los restos arqueológicos que encuentro en la playa que está a una cuadra de mi casa. Me siento heredero de esta tradición y el responsable de cuidar que no se vuelva a extinguir. La tipología de la urna deriva en una entidad emocional y sagrada, un Totem de la alfarería hecho en colaboración con un alfarero ancestral itateño, por ese gijarro que incrusto.





