La Venus cerámica esta rodeada por plumas de garza, un cráneo de mono, una piedra con forma de cráneo de mono, una cabeza de yaguareté en cerámica, mini urnas funerarias, porongos, piedras cornalinas y restos arqueológicos reales y ficticios, sobre un montículo de tierra.

Creo entes emocionales y sagrados, que tienen forma de plantas, animales, nubes, espíritus o arquetipos como esta Venus. Son pequeños dioses actuales y traen al presente La tradición guaraní de amasado de barro del litoral, la construcción por chorizos superpuestos, el corrugado, bruñido, el ritual de la quema a leña a cielo abierto.
La tipología corresponde a una antigua Venus griega, construida con la tradicional técnica de chorizo guaraní. En esta obra se corporizan entidades espirituales antiguas y actuales. No solo las representan, sino que también las presentan: en su contextura tienen incrustado un fragmento de material que viaja en el tiempo. Un pequeño guijarro de tiesto antiguo está inserto en la composición como un amuleto u objeto psico-mágico que transforma a la obra en una pieza en coautoría con un fantasmal alfarero o alfarera del pasado. En Itatí, hay restos arqueológicos que afloran del suelo arcilloso y se encuentran en la costa del río a simple vista. El río los remueve en crecidas y bajantes, porque era este un gran centro ceramístico que hoy en día está extinto (no me considero un huaquero sino un legítimo heredero; y rescatar del olvido esos saberes es mi misión).




