Recorrida por San Pedro Pescador en la lente de la cámara de Richar De Itatí. Murales en casas de pescadores, costureras, casas familiares con animales elegidos por sus dueños. Una casa al borde del derrumbe por la erosión del río y el puente visto a través de su ventana. Un escudo pintado sobre un cuero de surubí. Vistas desde la orilla y detalles de redes de pescadores.

















El mural había dejado de ser un lugar de lucha. Pero en el Barrio San Pedro Pescador de la orilla chaqueña estaban por desalojar a la gente que vivía ahí para construir un casino. Fue entonces que Richar se mudó al barrio. Gracias a eso, a haber comido mucho pescado frito, a haber conversado con la gente del barrio y a haber pasado muchas jornadas pintando murales junto a artistas de Corrientes y del Cha- co, se consiguió frenar ese proyecto. No solo no se puso el casino, sino que además se evidenció la necesidad de tener una salita de atención para la salud y una escuela. Ambas se consiguieron poco tiempo más tarde, y actualmente se está construyendo el tan ansia- do muro de contención para evitar que los avances del río lleguen a las viviendas.
Yaguá y los artistas chaqueños mostraron que desde el arte se pueden generar cambios. Pintaron casas sin imponer una imagen. Conversaban con la gente y buscaban que se pudiera usar el mural también de manera práctica. A la costurera, Horacio Silvestri le hizo una máquina de coser con cartel para promocionar su trabajo y un San Expedito con temática pescadora. Richar y Diego Pogonza realizaron un mural alusivo en la pescadería del japonés Yamaoka.
Fragmento del texto de Fernanda Toccalino en el libro Yagua Rincón.
