«Richar hizo un par de intervenciones en la ciudad que fueron increíbles. La ciudad de Corrientes tiene un cableado aéreo muy llamativo que se incrusta en las fachadas de edificios históricos. Ahí Richar puso unos autoadhesivos que hacían ver a los edificios como sangrantes. Después realizó unos afiches de contrapublicidad que lamentablemente fueron muy fugaces. Él decía que era un artista mentalista. Iba con su escalera poniendo afiches gigantes y una vez que terminaba de ponerlos, venía una persona contratada por Carrefour y los tapaba con los suyos. Cosas que solo él pudo hacer en la ciudad y que venían a romper estructuras y a plantear otra escena. Empezó como artista y se fortaleció como gestor, un hermoso y diferente gestor al que todos agradecemos por su trabajo».
Fernanda Toccalino
Fragmento del texto Abrir el Juego, incluido en el libro Yaguá Rincón















Fotoperformance, 2006:



